Es la mañana de un día asoleado en un país civilizado. Los ciudadanos se movilizan hacia sus rutinas diarias, siempre deprisa, aparentemente sin rumbo, creyendo tener un sentido, una dirección. El sonido hipnótico de la multitud de pasos sobre el paisaje urbano, paisaje frío, impersonal, gris. Estos paisajes, grises, pálidos, prácticamente sin vida, no parecen ser la representación de un ser social y civilizado: el ser humano.
A través de la historia los poderosos han dominado y explotado a los débiles, el fuerte manipula y controla a la masa débil. Hay toda una jerarquía social y distintos niveles de control y poder. Por ejemplo las iglesias son parásitos de una sociedad sedienta de esperanzas. Controlan el “más acá” prometiendo un mejor “más allá”. Mientras los marxistas hablan de los marginados, sin darse cuenta de que subconscientemente desean derrotar al rico para estar ellos en el poder, eliminando la libertad de culto entre otras cosas. La democracia estaba destinada al fracaso desde sus inicios. En la Grecia antigua (aunque no lo acepten quienes defienden este sistema político) el pueblo era el conjunto de ciudadanos… los esclavos no eran ciudadanos porque no eran griegos, los menores supuestamente no son concientes de sus actos y las mujeres no han tenido mucha suerte en Occidente. Y aún en la actualidad se dan grandes abusos entre personas, solo que ahora se da con otros métodos.
Una de las razones del éxito del ser humano como especie es la comunicación fluida, directa y precisa con sus semejantes. Gracias a la comunicación y a la aparición de los lenguajes se formó la cultura, la tecnología y demás conocimientos, aplicaciones y formas de moldear el mundo. La comunicación es tan importante para nuestra especie, que la evolución humana se divide en antes de la escritura (prehistoria) y después de la escritura (historia). La literatura se sustenta en este medio de comunicación, formando un legado duradero y capaz de cambiar una sociedad entera para bien o para mal. La obra literaria es en cierta forma el alma del escritor; el medio escrito (ya sea un libro, un períodico, etc) es un medio físico que inmortaliza los pensamientos y sentimientos del autor.
Sin embargo hay distintos tipos de textos escritos o literatura, como la manipulativa, la de regodeo o lúdica y la que genera pensamiento crítico. Puede que hayan más, pero a mi parecer estas tres clasificaciones, y sus combinaciones, son las que mejor sintetizan las funciones de la literatura. Para explicar esta clasificación usaré una metáfora.
“Hay dos gatos y un ovillo; el primero ahorca al segundo con el hilo, lo somete, lo manipula, su único interés es estar encima del otro. Pero la situación podría ser más agradable y jocosa; un gato descubre un ovillo y se lo da a un segundo gato, ambos retozan y se regodean con un objeto que no es más que un hilo enrollado, pero que puede ser divertido. Finalmente podría ocurrir algo tal vez extraño; un gato ve un ovillo y lo desenrolla, lo investiga y lo observa delante de otro gato, su curiosidad hace que ambos desarrollen su mente, hace que avancen.”
Algo parecido pasa con la literatura. Si un texto se vale de métodos que impactan al receptor, como por ejemplo las noticias sensacionalistas o amarillistas, estamos ante un clásico ejemplo de literatura manipulativa, la que a pesar de todo sigue siendo literatura por lo terriblemente efectiva que puede ser. Hay muchos ejemplos de personas con un gran carisma o poder de convencimiento que dicen o escriben de cierta forma, pero mantienen agendas secretas para manipular y someter a los demás. El problema es que este tipo de discurso es cada vez más sutil. La función de regodeo de la literatura no requiere gran explicación, básicamente es un texto, generalmente ficticio, con el propósito principal de entretener. La tercera clase de texto es una más abierta que provoca en el lector una serie de interrogantes, misterios, curiosidades, etc. que hacen trabajar al cerebro, incrementando la capacidad para razonar y el pensamiento crítico. Las tres se pueden combinar pero una sobresale, por ejemplo: la metáfora de los gatos podría ser jovial, pero este ensayo pretende despertar interrogantes en el lector.
Los medios de comunicación tradicionales, como: televisión, radio, períodico, entre otros medios “informativos” se pueden considerar básicamente como: herramientas de manipulación de las personas que tienen un status quo que quieren preservar. Cuando estos tienen la capacidad de llegar a una audiencia considerable y los dueños determinan que, como y cuando se produce, los autores, informantes, redactores, periodistas y demás personas que buscan noticias están controlados.
Aunque los medios de comunicación sean controlados por ciertos sectores poblacionales, no tienen por que ser necesariamente dañinos para la sociedad; y por lo tanto acciones con poco sustento para ser considedas como éticamente aceptables, si fueron medios lúdicos simplemente entretienen a un público determinado. El problema está cuando estos medios se utilizan para imponer ciertos estilos de vida, de consumo, ideologías, etc. La manipulación es tan sutil que es efectiva para cierto grupo de personas, ¡que ni siquiera se cuestionan qué están viendo o que los están haciendo ver! Y es que la inercia es una fuerza muy poderosa.
No es usual encontrar mensajes que estén relacionados con el silencio, la serenidad o la armonía en los medios de comunicación tradicionales, ya que estos se basan en las fuertes impresiones, en acontecimientos instantáneos, en cuestiones banales utilizadas como un circo romano, una forma de distracción para hacer “tratos por debajo de la mesa”. La forma en que actúan los medios de comunicación tradicionales es deplorable.
Conversando con un amigo en una noche bohemia llegamos a conclusiones crudas. Hablamos de cómo la cultura y la civilización son en gran parte cosméticas, ilusorias, simbólicas. “Qué civilizados, demarcamos el territorio con paredes y no con orines”, decía mi amigo. El mismo arte, ¿quiénes dicen qué es y qué no es arte? Los que compran lujos por supuesto, los poderosos. Una cosa que teníamos claro es que el mundo sería mejor sin miedo, el mismo que es utilizado en los medios de comunicación para distraer de la situación actual del país. La gente que controla estas herramientas mediáticas, que son menos inocentes de lo que muchos creen o quieren creer, se sustentan en cualquier tecnología y logística que sirva para “atontar al público”.
El Estado de Derecho actual es una forma de glorificar las injusticias sociales. Desde los policías que protegen el capital de los que tienen, hasta la forma en que transnacionales cometen hechos éticamente cuestionables, todo esto reafirma la jerarquía socioeconómica.
Sin embargo hay alternativas que cambiarían radicalmente la forma en que vemos nuestra sociedad y eliminarían o por lo menos ayudarían a eliminar los abusos que se dan al utilizar los medios de comunicación colectiva para fines deplorables, como lo es la anarquía. No ha habido hasta el día de hoy una sociedad que se pueda considerar anarquista (como lo entendieron ciertos pensadores en el siglo XIX, como Bakunin). Lo que la gente entiende por anarquía es cuando los otros sistemas fallan (por ejemplo una guerra de una superpotencia militar contra un país con reservas de petróleo, Iraq). Lo curioso es que el hecho de decirse anarquista es dejar de serlo. Básicamente nadie puede decirse anarquista, son los otros los que le dicen así (la palabra punk fue usada por la prensa inglesa para clasificar a la ”escoria” de la sociedad). sería un caos, pero un caos que cambia, que mejora, que es eficiente, donde los poderosos egoístas no sobrevivan y los trabajadores y creativos sean remunerados. En cierta forma sería un caos ordenado. No habría hambre (actualmente se produce suficiente comida para toda la humanidad), ya que las injusticias durarían solo instantes.
Ciertos textos podrían generar interés y reflexión en las mentes de los receptores. No todos los discursos son siempre para manipular, ¿dónde está la manipulación en personas que estaban siguiendo cierta línea de pensamiento y por voluntad propia leyeron un libro que argumentaba y exponía claramente una particular forma de pensar?
El Internet tiene la capacidad de ser la plataforma para generar diversas nuevas alternativas. En primer lugar los autores de las noticias no deben que depender tanto de lo que digan sus editores (y finalmente sus patrones), se da entonces el “blog”. Esta práctica consiste en relatar historias, noticias, etc. sin depender de una autoridad central que escoge como se edita la información (o siquiera si se llega a publicar). El Internet da la posibilidad de conocer culturas, religiones y filosofías diferentes.
El “blog” rompe radicalmente con el esquema anterior y es parte de un movimiento mayor del cambio de productores y consumidores (de información) y “prosumers” (o un consumidor que también es productor de canciones, novelas, poemas, arte grafico y demás actividades que producen cultura, conocimiento, información). Se dan licencias que buscan una mayor difusión del producto en vez de una mayor remuneración, como la licencia “Creative Commons”.
En una sociedad se crean códigos de conducta, ya sean escritos o tácitos. La conducta de algunos individuos (que espero sean una minoría) es moldeada basándose en la realidad distorsionada que es planteada por los medios de comunicación, por ejemplo; alimentando sentimientos xenofóbos (que en su raíz son completamente artificiales, algunos dirían irreales), o la imagen mental de las personas conocidas como lacras o indigentes en los establecimientos humanos; basura sin nombre. Es cotidiano relacionar la pobreza y los barrios “bajos” con la delincuencia, de hecho, hay toda una gama de apelativos para lo que es feo ante la vista distorsionada de muchos. Estos estereotipos se pueden reforzar con los medios de comunicación.
En los países democráticos actuales, aquellos que tengan mucho dinero tienen muchos derechos. ¿Qué es la policía sino un instrumento utilizado principalmente para proteger la propiedad privada? Esto no quiere decir que quienes tienen cierta riqueza son siempre personas nocivas, pero es importante recalcar que el status quo, basado en el poder adquisitivo y en la capacidad de manipular a las masas de personas no críticas utilizando los medios de comunicación, si es dañino. Si alguien se viste con traje formal, tiene todas sus piezas dentales y un carro no tan viejo, es alguien decente, “de familia”. En cambio, si en la calle hay una lacra social, con la cara demacrada, con ropa harapienta y una forma de caminar extraño es un delincuente. Se protege al que tiene riqueza, hundiendo en la miseria al que no tiene o tiene poca riqueza. Este es un comportamiento que se repite y es algo que se debería cambiar. El resultado es una sociedad donde no se confía en nadie.
Alguna gente cree que se puede poseer a una persona (por ejemplo manipulándo de manera que consuma más de lo que necesita). Los humanos son seres que estamos sedientos y no sabemos ni de qué. Esta saciedad puede tomar varias formas, tales como: ser parte de un grupo, tener plata, ser considerados “estrellas” en el grupo, o hasta sentirnos “buenas” personas.
La sociedad está lejos de ser perfecta, mejorarla es un trabajo que nunca se termina. Este ensayo se podría extender más, pero caería en la redundancia. En síntesis, lo que me gustaría lograr con quien sea que lea esta reflexión escrita es que por lo menos analice de una manera crítica las motivaciones de los medios de comunicación colectiva tradicional y busque alternativas. La realidad es mucho más compleja de lo que queremos ver y paradójicamente es muy sencilla, ya que lo poco que podemos hacer con nuestra porción prestada de ésta, aunque no sea mucho, es lo único que tenemos que hacer.